Sergio “Maravilla” Martínez: ¡Corazón… de campeón!

Paralizado como en los tiempos de Carlos Monzón, Nicolino Locche, Oscar Natalio “Ringo” Bonavena o Víctor Emilio Galíndez, el público argentino se ¡reconcilió! con el boxeo. La emotiva postal de la madrugada del 15 de septiembre del 2012 homenajeó -¿inconscientemente?- a Juan Carlos “Tito” Lectoure, Amílcar Brusa, Luis Ángel Firpo, Pascual Pérez y demás ilustres cultores del duro oficio de los puños.

¿Quién ofició de hechicero para guiarnos por el túnel del tiempo al cuadrilátero de nuestros mejores recuerdos pugilísticos? ¡Sergio “Maravilla” Martínez! Radiografiemos al carismático boxeador. Pose canchera y labia de fanfarrón  (a lo Ringo); guardia baja y repetidos bailoteos sobre el ring (a lo Nicolino); tremenda guapeza en los rounds críticos (a lo Galíndez); zurda que demuele mandíbulas e hígados (a lo Monzón… aunque el santafecino lo hacía con la diestra). A dicho bagaje, Martínez le añade un sacrificado entrenamiento “invisible”, cuyos beneficios ahuyentan la extenuación en los tramos finales de los combates. ¿Cómo se explica que a los 37 años un boxeador esté en el apogeo de su carrera? Muy simple. Maravilla Box es profesional las veinticuatro horas del día. Ahí empieza a ganar sus peleas. Y a honrar su cinturón de campeón.
         La vida de Sergio “Maravilla” Martínez amerita una película. Y de las taquilleras. Abatido por la crisis del 2001 y un estancamiento en su carrera, el boxeador emigró a España en febrero del 2002… ¡con 1.800 dólares en el bolsillo y sin papeles! En la odisea por sobrevivir, Maravilla dio clases de boxeo en simultáneo en tres gimnasios, fue seguridad de una discoteca y ¡hasta bailó en la tarima de un boliche madrileño por las mañanas! En carne propia, Martínez padeció el cotidiano hostigamiento al indocumentado. Temeroso de la deportación, huía de los patrulleros y de la Guardia Civil con singular maestría. No obstante, el recelo de la autoridad no supo de sueños pugilísticos. Detenido en Madrid, la anatomía de Martínez desfiló varias veces por la delegación policial. Por suerte, los ruegos del campeón sensibilizaron a algún funcionario apasionado por el ring. O al sensible destino. Vaya a saber uno. ¿Qué más le podía ocurrir a “Maravilla” Martínez? ¡Tener que pedir comida en Cáritas! Sí, agobiado por los gastos y mal retribuido por su condición de ilegal, Maravilla hacía cola con los mendigos en busca de alimentos. Vivir en un piso compartido, entrenar de madrugada, comer salteado, escaparse del control policial… ¡soñar con ser campeón mundial! Tanto padecimiento valía la pena si en el lejano horizonte asomaba Las Vegas.

         Noqueando a la angustia, “Maravilla” Martínez sacó de su jean un viejo papel con el teléfono de Pablo Sarmiento. Al momento del ‘hallazgo’, Maravilla alojaba sus ilusiones de campeón en el modesto Hostal Las Vegas de Madrid. A la postre, Pablo Sarmiento (exboxeador residente en Guadalajara) se convirtió en su coach y amigo personal. Paréntesis. ¿Dónde nació “Maravilla” Martínez? El mismo Sergio aclaró el tema: “Nací en el Hospital de Avellaneda. Aunque Quilmes marcó a fuego mi vida. Por ello me siento quilmeño”. Decía, Sarmiento impulsó la carrera de Martínez estratégicamente. Empero, antes de la gloria y la victoria sobre Chávez Junior, hubo un “mojón” que catapultó al boxeador a los primeros planos: ¡el triunfo de “Maravilla” Martínez sobre Richard Williams! El combate, disputado en Londres, tuvo una anécdota que explica el actual reinado de Maravilla Box. Un certero golpe de Williams hizo besar la lona a Martínez. Caído, levantó la mirada y visualizó la figura de su padre. En medio de la conmoción, Sergio sintió vergüenza de que Hugo Alberto Martínez (metalúrgico de profesión) lo viera tendido en el ring. Allí tomó coraje y vapuleó al británico, ganando por demolición la pelea. Y el título OIB superwelter…

La posterior saga de gestas y títulos es conocida por todos. A modo de reseña, rescato dos combates vitales: ¡Kelly Pavlik y Julio César Chávez Junior! En ambos, Martínez dio lecciones de boxeo y guapeza. Actualmente, Martínez luce orgulloso el cinturón de campeón del mundo de peso mediano de la CMB. Y anhela un combate por la defensa del título en territorio argentino. En el último round del relato, un guanteo literario. Cuando se retire, ¡Sergio “Maravilla” Martínez aspira a ser escritor!

Al presentar su libro, “Corazón de Rey” (coedición de Hojas del Sur y Planeta), el boxeador ¿sorprendió? al reconocer que lee y admira a Osvaldo Soriano (“Cuarteles de invierno” lo marcó) y a G.K. Chesterton. Al tanto de sus ambiciones, las plumas habituales tendrán un duro retador. La prosa ‘izquierda’ de Maravilla puede dejar huella. ¿Corazón de Rey?... ¡Y de campeón!  

Sergio A. González Bueno

           
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