River, San Lorenzo, Boca… ¡España!

El fútbol argentino sigue con respirador artificial. Y nadie asume la enfermedad. Al “millonario” paciente River, internado en la sala de terapia intensiva de la B Nacional, le dieron el alta… ¡a Primera! Aunque Passarella y sus cómplices adláteres sean de Segunda. Aguilar simbolizó el personalismo y la corrupción; Pasarella, el despotismo y la incomunicación. ¿Cuentas claras? Utopía a la enésima potencia. Los números reales, celosamente guardados en escribanías amigas, ocultan dudosos balances y oscuros negociados. La dirigencia se ríe del socio. Al tiempo que Gonzalo Saucedo es asesinado en la platea Sívori del Monumental. Y la apañada barra brava (¡delincuentes!) mancha con sangre de indómita codicia la gloriosa historia de River.

El desgobierno enluta a un club otrora modelo, arrasado por canallas con pretensiones de honestidad. Ni la renovación de Matías Almeyda trajo paz; el DT se cargó a Cavenaghi y el “Chori” Domínguez, altruistas “salvadores” por amor a la camiseta. Agraviado, el hincha organizó un banderazo en repudio. River es una bomba de tiempo. ¿El ascenso bastará para desactivarla?

En el último suspiro, San Lorenzo mantuvo la categoría. Las imágenes del sufrimiento cuervo emocionaron. E invitaron a reflexiones varias. ¿Cuáles fueron las causas de tanta angustia? La indecorosa gestión de Savino, cuyo escandaloso pasivo sumió al club en convocatoria de acreedores. Acto seguido, la pésima administración del sucesor Abdo, ávido por abandonar la “nave” santa a horas de asumir la presidencia. Huérfano de política deportiva, sin proyecto a mediano plazo y endeudado con el mundo… San Lorenzo penó en Primera. Para más inri, los incidentes con barras en la sede social, las peleas entre los futbolistas y el despido de Madelón enrarecieron -¡aún más!- el irrespirable aire del Nuevo Gasómetro. ¡Y llegó Caruso Lombardi! El excéntrico DT cumplió el “caro” objetivo encomendado en su desprolija contratación. ¡San Lorenzo sigue en la A! Escépticos, los hinchas se preguntan… ¿por cuánto tiempo? El dueño de la respuesta tiene nombre y apellido: Marcelo Tinelli.

Boca y Riquelme sueñan con la Libertadores. Un torneo a la medida de la entidad de la Ribera. Sellado el Clausura con el bautismo de ¡Arsenal campeón! (Grondona lagrimeó al aire por el logro…), el once de Falcioni tiene el reto mayúsculo de doblegar al duro Corinthians en el mítico Pacaembú. Para ello, Boca deberá encomendarse a “su” mística copera. Y buscar en la memoria emotiva xeneize el gen ganador “made in” Brasil. Ese que tantas veces lo acompañó en tiempos de Bianchi. ¿Misión imposible? De ninguna manera. La serie está abierta (1-1 en la Bombonera) y Boca es un contrastado especialista en seducir a la dama Libertadores. Tiempos de cambio de avecinan en el club. Muchos sostienen que el ciclo Falcioni está cumplido. El divorcio con Riquelme es un secreto a voces. O no tanto. Aunque los resultados disimulen separaciones y oculten discordias. ¿Cómo será el futuro de Boca? ¿Falcioni o Riquelme? ¡Angelici tiene la última palabra!

La Euro 2012 tuvo un final de cine. El “festival” del fútbol se trasladó a Kiev. Y los hinchas no se sintieron defraudados. Por unanimidad, la película ganadora fue ¡España campeón! Ucrania agasajó a La Roja, fiel custodia de la cultura del toque y el poético trato a la pelota. Apagada la llama de La Furia, el aristocrático seleccionado de Del Bosque no deja de asombrar. Casillas garantiza el cero; Piqué y Ramos son dos murallas; Alba, grata revelación; Xavi, eximio director de orquesta; Iniesta, mago de indescifrables trucos. ¡Ver jugar a España gratifica! Tanto como ser testigo de la “roja” supremacía en el planeta fútbol. ¿Qué dirán los apologistas del resultado? Esos que justifican groserías y mezquindades si el triunfo acompaña. Agazapados, esperarán un traspié español para reivindicar su ruin discurso. De repente, la voz de Charly García me atrapa. ¿Recuerdan la canción El tuerto y los ciegos? ¿Entonamos juntos? “La mediocridad para algunos es normal”… ¡Viva el fútbol de España!

Sergio A. González Bueno

           
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