Sir Apache Charles Tévez de Manchester, el "Ciudadano del Gol"

El tórrido 5 de febrero de 1984 la geografía bonaerense de Ciudadela acunó los primeros y "redondos" llantos de Carlos Alberto ¡Martínez! Primogénito del humilde matrimonio formado por Adriana Tévez y Segundo Martínez, el indomable Carlitos creció en las inhóspitas esquinas del temerario barrio Ejercito de los Andes, popularmente conocido como Fuerte Apache. La posterior llegada de sus tres hermanos, superada la inicial algarabía del natalicio, acentuó los problemas económicos de la apremiada familia Martínez. Gambeteando la cruda realidad del desamparo, Carlitos encontró en el fútbol un dichoso escape a la onerosa cuota de la desolación cotidiana, execrable tributo social dispensado a los indefensos afiliados al infausto club de las carencias. Entonces, seducido por el encanto de los mágicos potreros criollos -formadores de innumerables talentos nacionales de exportación-, el diminuto artista de la pelota dribló astutamente las demoníacas y juveniles tentaciones de la delincuencia y la drogadicción.
Incorporado a las divisiones infantiles de All Boys -entidad señera del ascenso argentino que cuenta en su palmarés con ¡8 inolvidables participaciones en la categoría superior de la AFA!-, una disputa con el gigante Boca por sus servicios obligó a sus padres a reinscribir al vástago como Carlos Alberto ¡Tévez! Aquel hábil movimiento legal, sumado al conjunto ejercicio de la patria potestad, destrabó la conflictiva situación contractual con el Albo de Floresta, habilitando el fichaje del codiciado delantero en el club de La Ribera. La ilustre marquesina Xeneize potenció por mil sus mancebas hazañas de futbolista-goleador, coronando su exitoso y breve ¿primer? ciclo boquense con la temprana cosecha de 1 Copa Libertadores, 1 Copa Intercontinental, 1 Torneo Clausura y 1 Copa Sudamericana.

Fastidiado por el maltrato de cierta prensa amarillista local y herido por las esquirlas de un impensado cortocircuito con la dirigencia Azul y Oro, Tévez emigró al Corinthians de San Pablo cuando el año 2005 estaba gateando. Exiliado en el once del Timao, un Carlinhos recargado y con dinamita extra en sus botines deleitó a los torcedores paulistas con una temporada de ensueño, rematada con la obtención del Torneo Brasileirao y un envidiable guarismo anotador: ¡37 partidos oficiales disputados y 25 goles convertidos!

La firma MSI (Media Sports Investment) del magnate iraní Kia Joorabchian, dueña de sus derechos federativos por aquellos tiempos, acordó su arribo a préstamo al West Ham United. Superado el natural período de aclimatación londinense y cerrado el mutuo conocimiento con sus pares del verde césped, Super Carlitos asumió el papel de héroe en el spring final de la Premier 2006/2007. Así, afirmado como jugador franquicia en la disciplina de Upton Park, Tévez consiguió dos reivindicaciones made in Apache; por un lado, conquistó la idolatría de los escépticos hinchas granates -conocidos como Inter City Firm por sus "preferentes" viajes en la línea de dicho ferrocarril para alentar al equipo a lo ancho y a lo largo del territorio británico-, reconvertidos a la causa Charles gracias a la épica alcurnia de matador del hombre del dorsal "32"; por el otro, acalló las ofensivas e imprudentes críticas vertidas por el infame Cuarto Poder sensacionalista de la Corona. Amén del ulterior y meritorio halago al vocalista de la cumbia y la definición a los ángulos, el recital del descenso no había concluido para el urgido West Ham. Entonces, coronando la salvadora patriada, el "Piola Vago" de Ciudadela -acompañado por una banda de músicos de dudosa afinación- evitó el cantado descenso de los centenarios Hammers con 7 festejos de Primera en los últimos 10 juegos de la Premier.
Extasiado por el gauchesco fútbol de Carlitos a la hora de la verdad, el Manchester United puso la mira en el pícaro y altruista delantero; el interminable culebrón por su fichaje acabó en el verano europeo del 2007, tras sellarse un nuevo préstamo con el club comandado por el incombustible Primer Ministro escocés Sir Alex Ferguson. Arribado a Old Trafford, la química futbolera entre Wayne Rooney, Cristiano Ronaldo y Carlos Tévez maravilló a la pasional afición del United, quien festejó por duplicado la Premier League en las campañas 2008 y 2009, la Community Shield de la temporada 2008 y la Football League Cup en el ejercicio 2009. Excediendo su doméstico reinado, los Diablos Rojos prolongaron la hegemonía de su dominio a Europa.

De ese modo, el Apache y demás apóstoles -tras peregrinar por las catedrales de la pelota durante el mirífico 2008- ofrendaron a la devota feligresía del United dos trofeos "divinos": la Champions League y la Copa Intercontinental. Endiosado por su profesionalismo y la religión de sus goles, el unánime vociferío del aficionado premió al presbítero del área como el nuevo elegido. Así, al ingresar a los templos british del balompié, la agradecida marea roja recibía sistemáticamente a Carlitos con el conmovedor grito de ¡Ar-gen-ti-no, Ar-gen-ti-no!

Lamentablemente, el romance entre Tévez y la gente iba a ser efímero. Alex Ferguson, enfermo de poder y protagonismo, vulneró la ley no escrita del "puesto ganado por méritos propios", contratando al témpano búlgaro Dimitar Berbatov con la aviesa intención de desplazar a Carlitos del once titular. Traicionado por un entrenador desmemoriado y prepotente, los minutos de Tévez cayeron bruscamente en su segunda campaña en el United. Así, concluida la temporada 2008/2009, el inevitable divorcio con el vitalicio DT-Manager fogoneó el irremediable adiós de Old Trafford. ¡Y precipitó el vínculo futbolístico con el enemigo N° 1 de los Red Devils: el Manchester City!
La flamante historia entre Tévez y el City suma un puñado de prolíferos capítulos. A modo de adelanto, Sir Apache Charles de Manchesterfirmó 19 ejemplares en redes enemigas en 29 partidos-cuentos… de hadas. Y la celeste saga del literato del cuero acaba de comenzar. Es que el "Ciudadano del Gol" nunca desoye las necesidades del soberano. Animados por la cercana ilusión mundialista, los sensibles lectores de relatos albicelestes desacreditan a los minoritarios detractores de Carlitos con un postulado -según ellos- infalible: ¡la Selección es Tévez y diez más, Maradona! Sudáfrica será testigo

Sergio A. González Bueno

           
Enviar nota a un amigo
De: Para:
Email:

Email:

Nombre: Nombre:
Apellido: Apellido:
(Para enviar a varios destinatarios separar los mails con coma. Ej, mail1@dest1.com, mail2@dest2.com)
Agregar comentarios (opcional):

 

 
 
De Fontanarrosa a Martino
 
Cielo leproso; infierno rojo
 
Francisco, un "Santo" en el Vaticano
 
Juan Román Riquelme, el dueño de la pelota
 
Sergio “Maravilla” Martínez: ¡Corazón… de campeón!
 
River, San Lorenzo, Boca… ¡España!
 
¿Y si Grondona llama a Guardiola?
 
Marcelo "Loco" Bielsa… el rey de la cordura
 
Fontanarrosa y la caricatura del campeón
 
El modelo Barça y el perfume del campeón
 
Último tango en el Monumental
 
El día que Cortázar vio jugar a Messi
 
Emanuel Ginóbili, el MVP made in Bahía Blanca
 
Nunca pensé encontrarme con el diablo
 
El Moulin Rouge de la calle Viamonte… función “Diez”
 
Martín Palermo y el séptimo arte
 
El Salmón se confiesa ante D10S
 
Sir Apache Charles Tévez de Manchester, el "Ciudadano del Gol"
 
Banfield Campeón del Apertura 2009
 
¡El Abanderado Messi es argentino!
 
San Palermo, Don Julio I de Sarandí... y ¡Maradona!
 
Siglo XXI cambalache
 
¿Todavía quiere ser médico, René?
 
El romántico trébol del Barça
 
El último partido de Borges
 
Clausura Cosecha treinta y pico
 
Roberto Goyeneche. El Polaco cantor de Saavedra
 
La final soñada
 
Habemus Maradona
 
Bonavena y el gen argentino
 
El cumpleaños del fútbol
 
River y el mito de la trilogía del éxito
 
Barça, paradigma del fútbol 2.0
 
Nuevas Elecciones en el Real Madrid
 
Los fallos que tuvo el proyecto de Florentino
 
El Villarreal, un gran ejemplo a imitar
 
Villarreal: un sueño hecho realidad
 
Rafael Nadal, como un héroe mitológico
 
Agüero está llamado a ser una estrella
 
Ronaldinho, el as de espadas.
 
Rijkaard, la liga y la plantilla
 
España, la mentalidad ganadora y Nadal
 
Un perico suelto en Madrid
 
La presión mediática sobre Messi
 
Valdano desnuda los manejos de Florentino
 
Barcelona y Madrid: premios y castigos
 
Pernía divide a España
 
La triste moda de no respetar la palabra