Clausura Cosecha treinta y pico.


En Argentina, los catadores del deporte rey renuevan sus ilusiones de vuelta olímpica y brindis festivo cada inicio de curso. En el arranque del Clausura 09, la calidad premium del mosto de las uvas añejas domina la escena del torneo doméstico. La producción vitivinícola de la región, rica en varietales de cepas tintas como el Malbec, el Cabernet o el Syrah, permite al fiel hincha la degustación del fútbol de Riquelme, Verón, Palermo, Gallardo, Solari, Lázzaro, Bossio y demás hidalgos patriarcas del cuero. O lo que es lo mismo, la vendimia de la cosecha local está liderada por la maestría de futbolistas cuyo lunario delata cédulas superiores a los treinta y pico. Los distinguidos enólogos del toque, la aceleración y el aroma de gol aportan la sabiduría del manejo de los partidos y la palabra justa al compañero inexperto, habitualmente desbocado en su afán por beberse los frutos de la gloria -muchas veces, efímera- y exportar la fermentación del vid de sus gambetas a la meca primer mundista de la cultura de la pelota. Llámese España, Inglaterra o Italia. Pecado capital de juventud redimido con la penitencia de la oración a D10S; ocasionalmente, el paternal consejo de sus compañeros, curtidos en barricas de roble de años de profesión y declarados enemigos de la Play Station y su patología autista, ayuda a la generación cercana a los noventa a cortar el cordón umbilical con el holograma y el mundo virtual. Lo que no es poca cosa.      

La competencia entre las bodegas boutiques candidatas a obtener el título afista será pareja y dramática; repetir la infartante triple final del Apertura pasado, a riesgo de que los cardiólogos se alcen en huelga de masiva protesta, suena a entelequia o fatal broma del diabólico destino. No obstante ello, si la climatización computarizada del juego en equipo no falla, el desafío de los vírgenes productores de la viña del fútbol apunta a romper la hegemonía del Boca multicampeón de la última década.

Tarea nada sencilla para los necesitados River, Independiente, San Lorenzo, Vélez, Racing y compañía. Párrafo aparte para el Tigre de Diego Cagna; su incipiente currículum ostenta en el haber dos subcampeonatos con la modestia de un plantel sin tenores y presupuesto austero. Todo un mérito -reconocido unánimemente por la cátedra y el público- que se contrapone con los perversos postulados de los apologistas del triunfo. Según sus tenaces difusores, el resultado es el único aval que garantiza continuidad en el cargo. Entonces, la permanencia del técnico al frente del Matador de Victoria desmitifica la patética teoría del éxito como medida de todas las cosas. ¿Cómo es posible que luego de dos fracasos, a modo de esquivos títulos, Cagna continúe siendo el entrenador de Tigre? El despido es lo menos que merece por vulnerar la ley del campeón. Nada más errado, por suerte. El personaje goza de la admiración del pueblo futbolero nacional y su celular suena más que el de Maradona. Para reflexionar.

El gran candidato en las encuestas es el Boca del ahora contestatario Ischia, acompañado ésta campaña por un novato manager llamado Carlos Bianchi. Lo dicho, si Riquelme, Palermo y demás próceres xeneixes mantienen el hambre de gloria, apuntalados por la juventud de una envidiable cantera (cumpliendo la predicción del maestro Griffa, iniciador del proyecto juvenil en la era Macri), los de la Ribera pagan dos pesos para revalidar el título. Un motivo de distracción que puede beneficiar a las tropas seguidoras: Boca juega la Libertadores y, como siempre, anunció su prioridad. Pero le sobra paño para afrontar ambas competencias. Como el Sur también existe, Lanús llenó el formulario de la madurez y apostó sus fichas al talento en envase “chicos”, tales los casos Sebastián Blanco, “Toto” Salvio y Diego Valeri; dirigido por el novel y avezado perito Luis Zubeldía, el grana cuenta con un envidiable cheque al portador llamado José Sand. El killer silencioso digita con maestría la secreta clave del gol. Rival de sumo cuidado los de Arias y Guidi, por presente y futuro. San Lorenzo tiene un plantel de lujo y su propio Abramovich: Marcelo Tinelli. Sin embargo, el vestuario santo, producido un evitable traspié o una discusión interna trivial, explota cual bomba de relojería, desparramando sus peligrosas esquirlas por la geografía del Nuevo Gasómetro y los sensacionalistas medios. Russo monitorea con su experiencia el vendaval de un amenazante tufillo a cabaret. Por ahora, pacientemente, ejerce de calificado piloto de tormentas; el máximo desafío cuervo pasa por seducir a la novia Libertadores y llevarla de la mano al altar. La celebración de las primeras nupcias americanas resulta impostergable para el enamorado Gaucho de Boedo. Bergessio, Pablo Barrientos, el “Lobo” Ledesma y Orión tienen la palabra. River se debe a sí mismo volver a las fuentes. Luego de la afrenta del último puesto en el Apertura 08, las llegadas “in extremis” del Ogro Fabbiani y Marcelo Gallardo aliviaron parcialmente el karma del desencanto millonario. El grito de guerra se Ortega se hará escuchar si los triunfos no acompañan y, sobre todo, si Boca -¡una vez más!- lo mortifica con sus aires petulantes desde lo más alto de la tabla. Gorosito tiene buenas intenciones; habrá que ver si el plantel entrega el plus de calidad que no se vislumbra en el repaso nominal de sus integrantes. En Liniers y aledaños renació la esperanza fortinera del regreso de la caravana de la alegría desfilando por la emblemática Reservistas; el arribo de Gareca intentará devolver la audacia robada a manos del pragmatismo, retomando la exitosa estela bianchista de otrora. Maxi Moralez arribó como el nuevo jugador franquicia, ilusionado con pelear campeonatos y no promociones. Anticipando el morbo del reencuentro del hijo pródigo, ¿cómo recibirá a “Frasquito” la Guardia Imperial cuando el fixture los cruce con los velezanos? Hablando de Avellaneda… Independiente. ¿Independiente? Pobre Santoro.   

La materia prima redefinida como jugadores de primer nivel no abunda, los refuerzos de jerarquía por la sede de Mitre no pasaron. Y encima no puede jugar de local en el estadio Libertadores de América (¡perdón por la ofensa Bocha!) porque la obra no está terminada. El refrán dice que no hay mal que dure cien años. Consuelo menor para los sufridos simpatizantes de los diablos rojos. Diga que el vecino académico, con el estreno del presidente electo Molina -extirpado el maligno gerenciamiento de Blanquiceleste S.A.-, padece el síndrome de la presión hospitalaria… por el miedo quirúrgico al descenso. Que si no. A propósito de Comparada, ¿por qué razón engaño al asociado con promesas preelectoralistas asegurando que el CAI jugaría de local en su renovada casa a partir del torneo Clausura? Previo pago de un canon locativo a Sir Charles Babington, el Tomás A. Ducó será finalmente su domicilio dominguero. Escenario que cobija año tras año los sueños de Huracán; el Globo modeló un grupo de bisoños y atrevidos solistas comandados por el estoico filósofo Angel Cappa. Retornado de su dorado exilio madrileño, el pastor de la religión menottista -para reconquistar el cariño de la feligresía blanca-, pretende recuperar el espíritu lúdico de los gloriosos setenta. Vaya desafío. 
Damas y caballeros, alcemos las copas del Clausura y degustemos del irresistible sabor del notable Vino de Guarda, macerado por la aristocracia y el cuerpo de longevos taninos de pura sangre… cosecha treinta y pico. A rodar el fútbol se ha dicho.

Sergio A. González Bueno

Enviar nota a un amigo
De: Para:
Email:

Email:

Nombre: Nombre:
Apellido: Apellido:
(Para enviar a varios destinatarios separar los mails con coma. Ej, mail1@dest1.com, mail2@dest2.com)
Agregar comentarios (opcional):


 
 
De Fontanarrosa a Martino
 
Cielo leproso; infierno rojo
 
Francisco, un "Santo" en el Vaticano
 
Juan Román Riquelme, el dueño de la pelota
 
Sergio “Maravilla” Martínez: ¡Corazón… de campeón!
 
River, San Lorenzo, Boca… ¡España!
 
¿Y si Grondona llama a Guardiola?
 
Marcelo "Loco" Bielsa… el rey de la cordura
 
Fontanarrosa y la caricatura del campeón
 
El modelo Barça y el perfume del campeón
 
Último tango en el Monumental
 
El día que Cortázar vio jugar a Messi
 
Emanuel Ginóbili, el MVP made in Bahía Blanca
 
Nunca pensé encontrarme con el diablo
 
El Moulin Rouge de la calle Viamonte… función “Diez”
 
Martín Palermo y el séptimo arte
 
El Salmón se confiesa ante D10S
 
Sir Apache Charles Tévez de Manchester, el "Ciudadano del Gol"
 
Banfield Campeón del Apertura 2009
 
¡El Abanderado Messi es argentino!
 
San Palermo, Don Julio I de Sarandí... y ¡Maradona!
 
Siglo XXI cambalache
 
¿Todavía quiere ser médico, René?
 
El romántico trébol del Barça
 
El último partido de Borges
 
Clausura Cosecha treinta y pico
 
Roberto Goyeneche. El Polaco cantor de Saavedra
 
La final soñada
 
Habemus Maradona
 
Bonavena y el gen argentino
 
El cumpleaños del fútbol
 
River y el mito de la trilogía del éxito
 
Barça, paradigma del fútbol 2.0
 
Nuevas Elecciones en el Real Madrid
 
Los fallos que tuvo el proyecto de Florentino
 
El Villarreal, un gran ejemplo a imitar
 
Villarreal: un sueño hecho realidad
 
Rafael Nadal, como un héroe mitológico
 
Agüero está llamado a ser una estrella
 
Ronaldinho, el as de espadas.
 
Rijkaard, la liga y la plantilla
 
España, la mentalidad ganadora y Nadal
 
Un perico suelto en Madrid
 
La presión mediática sobre Messi
 
Valdano desnuda los manejos de Florentino
 
Barcelona y Madrid: premios y castigos
 
Pernía divide a España
 
La triste moda de no respetar la palabra