La final soñada

La hemeroteca señala que en el año 1899, Dwight F. Davis, un visionario y novel tenista americano de veintiún años oriundo de Missouri y graduado en la Universidad de Harvard sedujo a las autoridades con una singular y novedosa propuesta: la creación de una competencia de tenis masculino disputada por equipos nacionales. El torneo, inicialmente denominado Internacional Lawn Tennis Chalenge, tras el fallecimiento de su ideólogo en 1945 -a modo de homenaje- fue rebautizado con el nombre de Copa Davis.
En sus comienzos, los picantes duelos fueron protagonizados entre EEUU y Gran Bretaña; el tiempo y el prestigio del evento sumaron a las restantes potencias del mundo de la raqueta, ávidas por adornar sus vitrinas con la famosa “Ensaladera de Plata”.

Passing shot mediante a los anales, con el permiso de Guillermo Vilas, Manolo Santana y demás próceres del ex deporte blanco, la serie definitoria del Grupo Mundial de la Davis 2008 entre Argentina y España califica con honores para ser catalogada como “la final soñada”. El apetecible menú de la gala gastronómica marplatense -cinco tenedores, ¡qué duda cabe!- incluye la presencia del héroe mitológico deportivo de la modernidad, Rafa Nadal, Nº 1 indiscutido del circuito, cuyo valor añadido por haber bajado del podio al mismísimo Roger Federer potenció su imagen de gladiador invencible. El banquete de lujo continúa con David Nalbandian y su envase original de jugador distinto, líder carismático y cara visible de la Legión Argentina; depositario de la fe patria, su misión consiste en guiar a una generación de pares a cumplir el postergado anhelo de la familia del tenis nacional: ¡ganar la Copa Davis! Su aporte es una especia que aromatiza el alimento de la esperanza y enriquece el sabor de las ilusiones de los comensales adictos al revés a dos manos y el globo con top spin. No obstante ello, alarman al soberano sus reiteradas oscilaciones a modo de rendimientos dispares en la elite, que lo distinguen como un auténtico Tifón de Unquillo o lo vinculan desde peligrosas carreras de rally con su amigo Marcos Ligato hasta riesgosas prácticas de deportes extremos, entre otras tantas licencias que atentan contra su regularidad en los courts y alimentan a sus oportunos detractores para engordar los medios con impiadosas críticas, cuestionando su rigor profesional y su particular manera de vivir. La frutilla del postre la completan la solidez del top ten alicantino David Ferrer y el meteórico ascenso de un talento precoz de los que no abundan en las pistas de la ATP: Juan Martín Del Potro.
A la contienda, en la previa, no le faltan matices ni condimentos para subir la temperatura de la expectativa popular y sazonar la festiva colación de noviembre en el estadio Islas Malvinas. Del Potro, jugador talla XL por calidad y proyección, calentó la víspera con una declaración poco folclórica y con aires intimidatorios -¿motivado en exceso por su épico triunfo sobre Igor Andreev en el quinto y decisivo punto del match contra los rusos?-,apuntando su hiriente drive de mal gusto contra Nadal, sus nalgas y los pantalones del manacorí.
En un acto de nobleza que lo califica, Rafa omitió responder el dardo venenoso de la ordinariez lanzado por el exceso de adrenalina del promisorio tenista. La “Torre de Tandil”, tal cual lo apodan algunos, deberá madurar y aprender a controlar sus impulsos post triunfalistas; sus notables aptitudes técnicas y físicas, unidas a su mentalidad de campeón, lo posicionan como pocos para pelearle la hegemonía a Nadal en el mediano plazo.

Por ello, en la toma de posturas ante la insensata ofensa y venciendo en cinco duros y largos sets los malignos vestigios de la cultura del chauvinismo, resulta indefendible el intolerante agravio, pariente cercano de una repudiable mala educación.

El gourmet agregó en la carta Davis un sabroso plato compuesto por un picante estilo mexicano no apto para paladares sensibles; entonces, la ardorosa y encarnizada disputa entre Córdoba y Mar del Plata para ser designadas como anfitrionas de la gran final centralizó la discusión de la prensa entendida y no tanto, desatando conflictos de intereses y declaraciones cruzadas al por mayor. La definición de la Federación Internacional de Tenis a favor de la Ciudad Feliz provocó la ira de David Nalbandian, quien deslizó que hubo “algo debajo de la mesa” para modificar una decisión consensuada entre los integrantes del equipo y el capitán Mancini, quienes preferían el estadio Orfeo de Córdoba. Tan enrarecido quedó el clima interno que hasta el “Rey David” puso en duda su continuidad en el equipo nacional a partir del año 2009. La historia promete nuevos capítulos.

La paridad de la eliminatoria es el ingrediente que domina los pronósticos de los chefs de la cocina-cátedra de autor; la superficie elegida, carpeta, aumenta las chances argentinas en detrimento de los ibéricos, especialistas en polvo de ladrillo. La localía es otro argumento de peso que -en teoría- beneficia a la tropa celeste y blanca, aunque Nadal y compañía lucen con elegancia parisina la pilcha de banca y conocen el duro oficio de heroicas remontadas en territorios hostiles. Y en silencio y sin polémicas, la Armada Española va en busca de la triple corona de plata. Damas y caballeros, la cena del tenis está servida. ¡Se viene la final soñada! Los invito a degustar esa centenaria y exquisita receta culinaria llamada Copa Davis.

Sergio A. González Bueno

Enviar nota a un amigo
De: Para:
Email:

Email:

Nombre: Nombre:
Apellido: Apellido:
(Para enviar a varios destinatarios separar los mails con coma. Ej, mail1@dest1.com, mail2@dest2.com)
Agregar comentarios (opcional):


 
 
De Fontanarrosa a Martino
 
Cielo leproso; infierno rojo
 
Francisco, un "Santo" en el Vaticano
 
Juan Román Riquelme, el dueño de la pelota
 
Sergio “Maravilla” Martínez: ¡Corazón… de campeón!
 
River, San Lorenzo, Boca… ¡España!
 
¿Y si Grondona llama a Guardiola?
 
Marcelo "Loco" Bielsa… el rey de la cordura
 
Fontanarrosa y la caricatura del campeón
 
El modelo Barça y el perfume del campeón
 
Último tango en el Monumental
 
El día que Cortázar vio jugar a Messi
 
Emanuel Ginóbili, el MVP made in Bahía Blanca
 
Nunca pensé encontrarme con el diablo
 
El Moulin Rouge de la calle Viamonte… función “Diez”
 
Martín Palermo y el séptimo arte
 
El Salmón se confiesa ante D10S
 
Sir Apache Charles Tévez de Manchester, el "Ciudadano del Gol"
 
Banfield Campeón del Apertura 2009
 
¡El Abanderado Messi es argentino!
 
San Palermo, Don Julio I de Sarandí... y ¡Maradona!
 
Siglo XXI cambalache
 
¿Todavía quiere ser médico, René?
 
El romántico trébol del Barça
 
El último partido de Borges
 
Clausura Cosecha treinta y pico
 
Roberto Goyeneche. El Polaco cantor de Saavedra
 
La final soñada
 
Habemus Maradona
 
Bonavena y el gen argentino
 
El cumpleaños del fútbol
 
River y el mito de la trilogía del éxito
 
Barça, paradigma del fútbol 2.0
 
Nuevas Elecciones en el Real Madrid
 
Los fallos que tuvo el proyecto de Florentino
 
El Villarreal, un gran ejemplo a imitar
 
Villarreal: un sueño hecho realidad
 
Rafael Nadal, como un héroe mitológico
 
Agüero está llamado a ser una estrella
 
Ronaldinho, el as de espadas.
 
Rijkaard, la liga y la plantilla
 
España, la mentalidad ganadora y Nadal
 
Un perico suelto en Madrid
 
La presión mediática sobre Messi
 
Valdano desnuda los manejos de Florentino
 
Barcelona y Madrid: premios y castigos
 
Pernía divide a España
 
La triste moda de no respetar la palabra